LA SEGURIDAD PRIVADA Y SU PAPEL EN LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO.


QUÉ IMPORTANCIA TIENE LA SEGURIDAD PRIVADA SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉNERO?

La seguridad privada desempeña un papel cada vez más importante y complementario en la lucha contra la violencia de género en España. Aunque las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FFCCSE) tienen el monopolio de la seguridad pública y son los principales garantes de la protección, la seguridad privada ofrece un apoyo crucial en varios frentes.
La Seguridad Privada adquiere un rol complementario y colaborativo ya que
La Ley de Seguridad Privada (LSP) en España establece claramente que la seguridad privada es subsidiaria y complementaria a la seguridad pública. Esto significa que no sustituye a la policía, sino que trabaja en coordinación y bajo su supervisión. En el ámbito de la violencia de género, esta complementariedad se traduce en un refuerzo de la protección, porque si bien las FFCCSE gestionan un enorme volumen de casos de violencia de género, la Seguridad Privada, con personal especializado, puede ofrecer una capa adicional de protección personalizada a víctimas con órdenes de alejamiento o en situaciones de alto riesgo, liberando recursos policiales para otras actuaciones.
La importancia de una colaboración activa radica en una comunicación fluida y un intercambio de información (siempre bajo estricta confidencialidad y el marco legal) entre la seguridad privada y las FFCCSE. Esto permite una respuesta más rápida y eficiente ante cualquier incidente. Los profesionales de seguridad privada actúan como "ojos y oídos" adicionales, alertando inmediatamente a la policía ante cualquier indicio de quebrantamiento de medidas o peligro.
Una de las contribuciones más significativas de la seguridad privada es la capacidad de ofrecer una protección adaptada y continua a las necesidades específicas de cada víctima.
Los escoltas privados o vigilantes de seguridad especializados pueden acompañar a las víctimas en sus desplazamientos diarios (al trabajo, a los juzgados, al colegio de los hijos) o realizar vigilancia en su domicilio o lugar de trabajo. Esta presencia disuasoria y activa reduce la sensación de vulnerabilidad y puede prevenir incidentes.
Gracias a una formación específica, los profesionales de seguridad privada están capacitados para identificar señales de riesgo, detectar patrones de comportamiento del agresor o reconocer situaciones potencialmente peligrosas antes de que escalen a una agresión, lo que permite una intervención o alerta preventiva.
A día de hoy, la seguridad privada puede integrar y manejar dispositivos de protección como pulsadores de emergencia, sistemas de videovigilancia o aplicaciones móviles de seguridad que complementan las medidas de control telemático de las autoridades (como las pulseras de alejamiento).
El apoyo a la Víctima de violencia de género va más allá de la seguridad física, el personal de seguridad privada puede ofrecer un importante apoyo emocional y logístico a las víctimas.
Para muchas de ellas, la presencia de un profesional de seguridad puede ser un factor crucial para sentirse seguras y empoderadas. Una relación del personal de Seguridad Privada basada en el respeto, la discreción y la empatía es fundamental para complementar la asistencia a las víctimas. 
Tambien pueden acompañar a la víctima en momentos de especial vulnerabilidad, como la interposición de una denuncia, la asistencia a un juicio o la realización de trámites, donde el miedo y el estrés son elevados.
Si bien partimos de la base que el personal de Seguridad Privada no son psicólogos o abogados, si tenemos que tener en cuenta qué, un profesional formado en violencia de género sabrá orientar a la víctima sobre los recursos disponibles (asistencia jurídica, apoyo psicológico, servicios sociales, casas de acogida) y derivarla a las entidades adecuadas.
La seguridad privada no solo actúa en la respuesta, sino también en la prevención a través de formación específica, ya que existen cursos de especialización en violencia de género para personal de seguridad privada. Este tipo de formación extraordinaria sobre lo que viene siendo la formacion principal o primaria de Vigilantes de Seguridad y escoltas, nos dota de unos conocimientos legales, psicológicos y operativos específicos, transformándonos en agentes más efectivos y sensibles en la lucha contra esta lacra.
Aprovecharemos nuestra presencia siempre para generar sensibilización en los espacios Privados, esto es, en empresas, centros comerciales o comunidades de vecinos donde opera la seguridad privada, su presencia y su formación pueden contribuir a un entorno más seguro y a la detección temprana de situaciones de violencia de género.

A pesar de su importancia, es fundamental reconocer que la seguridad privada tiene limitaciones y retos en esta actividad y estaremos siempre sujetos a una marco legal estricto, debiendo operar siempre dentro de los límites de la Ley de Seguridad Privada y evitando asumir funciones propias de las FFCCSE (como la detención fuera de flagrante delito o la investigación criminal).
El manejo de información tan sensible por parte del vigilante de seguridad o el escolta privado, siempre requerirá del máximo rigor en el cumplimiento de la Ley de Protección de Datos.

NOTA:
La naturaleza cambiante de la violencia de género y la evolución de los métodos de protección exigen una actualización constante del personal.

A continuación veamos con más profundidad todos estos aspectos, de qué modo encaja jurídicamente la figura de La Seguridad Privada y hasta donde pueden llegar sus atribuciones y aportación.


MARCO LEGAL DE ACTUACIÓN: LEY Y NORMATIVA 

El conocimiento y la estricta observancia del marco legal no son solo un requisito, sino la piedra angular sobre la que se asienta cualquier servicio de protección en el ámbito de la violencia de género. Este conocimiento asegura la legitimidad de las acciones del profesional y la salvaguarda de los derechos de la víctima.

LEY ORGÁNICA 1/2004, DE MEDIDAS DE PROTECCIÓN INTEGRAL CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO (LOVG).

Esta ley es la columna vertebral de la protección contra la violencia machista en España. El personal de seguridad privada no puede operar eficazmente sin una comprensión profunda de sus principios y disposiciones
La LOVG no solo penaliza, sino que busca una respuesta integral ante la violencia que se ejerce contra las mujeres por parte de quienes son o han sido sus cónyuges o personas con las que mantienen o han mantenido análoga relación de afectividad. Esto abarca desde medidas preventivas y de sensibilización hasta la atención, protección y reparación del daño. Para el profesional de seguridad, esto significa que su rol va más allá de la mera contención física; forma parte de una red de apoyo mucho más amplia.
La violencia de género tiene una definición Amplia, y hay que enfatizar que no es solo física. Incluye la violencia psicológica (amenazas, coacciones, vejaciones, humillaciones, desvalorización constante), la sexual (cualquier acto sexual no consentido), la económica (privación intencionada de recursos o medios para la subsistencia) y la social (aislamiento forzoso). Reconocer estas manifestaciones es vital, ya que muchas veces la agresión física es precedida o acompañada por otras formas de violencia. El personal debe ser capaz de identificar indicios de cualquier tipo de maltrato para actuar o derivar adecuadamente.

La LOVG otorga a las víctimas una serie de derechos irrenunciables, como el derecho a la información (sobre recursos disponibles, derechos legales), a la asistencia jurídica gratuita especializada, a la asistencia social integral (incluyendo apoyo psicológico y alojamiento alternativo si es necesario), y, crucialmente para la seguridad privada, el derecho a la protección. El profesional de seguridad puede ser la primera persona a la que la víctima recurra en busca de ayuda, por lo que debe conocer estos derechos para informar o, al menos, orientar hacia los organismos competentes.
Las órdenes de protección y medidas de alejamiento son herramientas judiciales directas para la seguridad de la víctima, ya que son decisiones judiciales que imponen prohibiciones al agresor (acercarse a la víctima, comunicarse con ella, residir en ciertos lugares) y que pueden incluir medidas de seguridad específicas para la víctima.
De la misma manera, el vigilante de seguridad o el escolta ha de saber todo lo relativo al cumplimiento y quebrantamiento de estas imposiciones legales asi cómo verificar la existencia de una orden de protección o alejamiento, su alcance y cómo actuar ante su posible incumplimiento, ya qué el quebrantamiento es un delito grave y requiere la intervención inmediata de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FFCCSE). El personal de seguridad privada debe estar capacitado para documentar el incidente y contactar con la autoridad competente en cada momento. 
Comprender el funcionamiento de las pulseras telemáticas de control del agresor, que alertan a la víctima y a las FFCCSE si el maltratador se acerca a la zona de exclusión. Aunque no las gestionen directamente, su conocimiento es esencial para la coordinación y para entender las capas de protección existentes.

LEY 5/2014, DE 4 DE ABRIL, DE SEGURIDAD PRIVADA (LSP).

Esta ley es el marco regulatorio específico para la actividad de seguridad privada en España, y en ella se contemplan Servicios de protección a personas y su regulación. La LSP establece los límites y competencias de los vigilantes de seguridad y escoltas privados. Los servicios de protección en violencia de género se encuadran dentro de la protección de personas, que requiere una habilitación específica (como escolta) si se trata de protección personal, o de vigilante de seguridad si es vigilancia de espacios o bienes relacionados con la protección de la víctima. En ella se detalla las funciones permitidas, las limitaciones y las prohibiciones (ej. no pueden investigar delitos salvo flagrante delito o a instancias de la policía).
La LSP subraya que la seguridad privada es subsidiaria y complementaria a la seguridad pública. Esto significa que la seguridad privada no reemplaza a la policía, sino que la apoya. El personal debe tener claro que, ante cualquier incidente delictivo o situación que requiera el ejercicio de la autoridad, la primera acción es alertar a las FFCCSE y ponerse a su disposición. La coordinación es, por tanto, un eje fundamental de la formación.
 
EL REGLAMENTO DE SEGURIDAD PRIVADA 

Desarrolla aspectos más técnicos y operativos de la LSP, como los requisitos de los servicios, los medios materiales permitidos y los procedimientos de comunicación.
Contempla la Legislación de Protección de Datos (RGPD y LOPDGDD), esto es, la información sobre una víctima de violencia de género, ya que es extremadamente sensible. Las labores de protección y vigilancia deben ir acompañadas de la máxima rigurosidad en el manejo, almacenamiento y transmisión de estos datos, respetando la confidencialidad y el derecho a la intimidad de la persona protegida. Un incumplimiento puede tener graves consecuencias legales y éticas.

PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN AUTONÓMICOS/LOCALES.

Muchas comunidades autónomas o ayuntamientos tienen sus propios planes y protocolos de actuación contra la violencia de género. El personal debe conocer estas especificidades territoriales, ya que pueden influir en la coordinación y los recursos disponibles.

CONOCIMIENTOS Y HABILIDADES. 

Identificación, Protocolos, etc.Ahora veamos cómo debe ser el "cómo hacer" del profesional, el conjunto de competencias prácticas y técnicas que nos permitan ejecutar la labor de protección de manera eficiente y segura.
Identificación y Evaluación de Riesgos.
Esta es una habilidad crítica que va más allá de la mera observación.

●Análisis Situacional Profundo.
El profesional debe aprender a recopilar y procesar información detallada. Esto incluye:

1- Perfil del Agresor.
Historial de violencia, consumo de sustancias, acceso a armas, amenazas previas, comportamiento en redes sociales.

2- Vulnerabilidades de la Víctima. Presencia de menores, discapacidad, estado de salud, dependencia económica, aislamiento social.

3- Entorno.
Rutas habituales (domicilio-trabajo-colegio), puntos ciegos, características de los lugares frecuentados, sistemas de seguridad existentes.

4- Historial de la Violencia.
Frecuencia, intensidad, evolución de los incidentes, existencia de denuncias previas o quebrantamientos de medidas.

5- Uso de Herramientas de Valoración (Adaptado).
Aunque el sistema VioGén es de uso exclusivo policial, el vigilante de seguridad y el escolta han de der conocedores de la lógica detrás de la valoración del riesgo (bajo, medio, alto, extremo). El personal de seguridad privada debe entender cómo se clasifica el riesgo para adaptar el nivel de protección, los recursos y los procedimientos a la amenaza percibida, y para saber cuándo una situación requiere una alarma inmediata a las FFCCSE.

6- Detección de Señales de Alarma.
Los profesionales deben estar entrenados para identificar cambios sutiles en el comportamiento del agresor (ej. merodeo, comunicaciones no autorizadas, aparición en lugares inesperados) o de la víctima (ej. aumento del miedo, cambios de rutina imprevistos), que puedan indicar un aumento del riesgo o una preparación para una nueva agresión.

PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN ESPECÍFICOS.

La estandarización de procedimientos es esencial para una respuesta rápida y coordinada. De este modo habrá que realizar una planificación de la protección Individualizada, ya que cada caso es único. El profesional debe ser capaz de elaborar un plan de seguridad a medida que contemple;

•El análisis de rutas, atendiendo a la identificación de las más seguras, alternativas y puntos críticos en los desplazamientos habituales.

•La seguridad del Domicilio/Trabajo, con la evaluación de accesos, salidas de emergencia, puntos vulnerables.

• La comunicación Segura, mediante el establecimiento de códigos o palabras clave con la víctima para situaciones de emergencia, y de canales de comunicación directa y rápida.

ACTUACIÓN ANTE INCIDENTE (AMENAZAS O AGRESIÓN).

●Intervención Primaria.
La prioridad es garantizar la seguridad física de la víctima. Esto puede implicar interponerse, evacuarla rápidamente o usar técnicas de autodefensa (si la formación lo permite y la situación lo requiere, siempre dentro de la legalidad y la legítima defensa de terceros).

●Alerta Inmediata a FFCCSE.
Marcación al 091/062, proporcionando información clara y concisa (ubicación, naturaleza del incidente, descripción del agresor, estado de la víctima).

●Gestión de la Escena.
Mantener la calma, asegurar el entorno inmediato si es posible, evitar la contaminación de pruebas y esperar la llegada de las autoridades.

●Primeros Auxilios Básicos.
Conocer las técnicas esenciales para atender lesiones leves o mantener a la víctima estable hasta la llegada de servicios sanitarios.

SEGUIMIENTO Y ACOMPAÑAMIENTOS

●Vigilancia Activa y Discreta.
Observación constante del entorno y de la víctima sin ser intrusivos. Esto requiere entrenamiento en técnicas de vigilancia y contravigilancia.

●Acompañamientos Seguros.
En desplazamientos críticos (ej. al colegio de los hijos, al juzgado, citas médicas), garantizando la seguridad en todo momento.

USO DE TECNOLOGÍA DE APOYO.

Manejo de pulsadores de pánico conectados a centrales de alarma, sistemas de geolocalización o aplicaciones móviles de seguridad que la víctima pueda portar. El profesional debe saber cómo se integran estos dispositivos en el plan de protección.

DOCUMENTACIÓN Y REGISTRO. 

Mantenimiento de un registro detallado de todas las actuaciones, observaciones, comunicaciones y cualquier incidencia. Esta información es crucial para la trazabilidad, la elaboración de informes para las FFCCSE o para procedimientos judiciales.

COORDINACIÓN INTERINSTITUCIONAL.

La protección integral requiere la colaboración entre distintos actores.

1- Con las FFCCSE.
Establecimiento de contactos directos, participación en reuniones de coordinación si se requiere, y cumplimiento de las directrices policiales. La comunicación fluida y la confianza mutua son vitales.

2- Con Servicios Judiciales.
Conocer los procedimientos judiciales (denuncia, órdenes de protección, juicios) para poder acompañar y apoyar a la víctima en esos momentos críticos.

3- Con Servicios Sociales y Sanitarios. Saber cuándo y cómo derivar a la víctima a servicios de apoyo psicológico, jurídico, social, de acogida o sanitario.

ASPECTOS PSICOLÓGICOS Y SOCIALES.

Este es un pilar que diferencia a un buen profesional de uno excepcional en este campo. La protección efectiva de víctimas de violencia de género no puede ignorar el profundo impacto emocional y social que esta situación conlleva.

●Comprensión del Ciclo de la Violencia.
El curso debe explicar en detalle las fases que suelen caracterizar la violencia de género: la acumulación de tensión, la explosión de la violencia y la "fase de luna de miel" o arrepentimiento. Entender este ciclo ayuda al profesional a comprender por qué la víctima puede volver con el agresor o dudar en tomar decisiones drásticas, y a evitar juicios de valor.

●Impacto Psicológico Profundo.
La violencia de género deja secuelas devastadoras. El personal debe ser consciente de manifestaciones como el Síndrome de la Mujer Maltratada, el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la ansiedad, la depresión, la baja autoestima, el miedo constante, la indefensión aprendida y el aislamiento social. Reconocer estas secuelas permite al profesional adaptar su comunicación y ofrecer un apoyo más humano y comprensivo.

●Mitos y Estereotipos.
Desmantelar prejuicios como "algo habrá hecho", "siempre vuelve con él", "exagera", etc. Estos mitos perpetúan la revictimización y dificultan la intervención. El curso fomentará una visión libre de sesgos, centrada en la protección y el respeto a la víctima.

●Comunicación Efectiva y de Apoyo.
Ahi es donde entra la escucha activa y validante.
Es fundamental que el profesional aprenda a escuchar sin interrumpir, validando las emociones y experiencias de la víctima ("Entiendo que te sientas así", "Debió ser muy difícil"). Esto genera un clima de confianza y seguridad.

●Lenguaje Claro, Respetuoso y No Culpabilizador.
Evitar tecnicismos, un tono condescendiente o cualquier expresión que pueda hacer sentir a la víctima culpable o responsable de la situación. Usar un lenguaje que empodere y no victimice.

●Manejo de Situaciones de Crisis Emocional.
Las víctimas pueden experimentar ataques de pánico, ansiedad extrema, o momentos de gran angustia. El profesional debe saber cómo mantener la calma, aplicar técnicas de contención emocional básica y, si es necesario, alertar a profesionales de la salud mental.

●Construcción de Confianza.
La víctima a menudo ha sido traicionada por quien decía quererla. Generar confianza es un proceso lento que requiere coherencia, profesionalidad, discreción y respeto absoluto por su privacidad.

●Conocimiento y Derivación a Recursos Especializados.
El profesional de seguridad no es un terapeuta o un abogado, pero debe conocer la red de recursos disponibles para las víctimas.Los centros de Atención a Víctimas de Violencia de Género, ofrecen apoyo psicológico, jurídico y social.

●Casas de Acogida/Pisos Tutelados.
Para situaciones de riesgo extremo donde la víctima necesita un lugar seguro para residir temporalmente.

●Teléfonos de Emergencia (016).
Líneas de atención y asesoramiento.

●Servicios Sanitarios: Para atención física y emocional.
Saber cuándo y cómo derivar a la víctima a estos recursos, explicando claramente qué tipo de ayuda pueden encontrar allí.

DESARROLLO DE RESPONSABILIDADES 

Este último pilar se enfoca en la evolución del profesional hacia un rol más estratégico y de liderazgo, gestionando no solo acciones, sino también la planificación y la mejora continua de los servicios de protección. De este modo, dentro de la gestión operativa y estratégica, habrá que realizar la planificación Integral de Seguridad.
No se trata solo de reaccionar, sino de prevenir. Esto implica la capacidad de realizar análisis de riesgo exhaustivos. Más allá de la identificación básica, esto incluye la elaboración de matrices de riesgo, escenarios posibles y planes de contingencia.
Diseñar Planes de Protección a medida y establecer protocolos detallados para cada aspecto de la vida de la víctima (domicilio, trabajo, ocio, desplazamientos, contacto con menores), considerando las variables específicas de su situación.
Asi mismo, establecer puntos de reunión seguros e Identificar lugares de encuentro o refugio preestablecidos en caso de emergencia.

SUPERVISIÓN Y LIDERAZGO DE EQUIPOS. 

En organizaciones mayores, un especialista en este ámbito puede tener la responsabilidad de:

1- Formar y capacitar a otros compañeros. Compartir conocimientos y mejores prácticas.

2-Asignar tareas y responsabilidades. Organizar al personal de seguridad implicado en la protección.

3- Realizar seguimiento y evaluación Asegurar que los protocolos se cumplen y que la protección es efectiva, realizando ajustes cuando sea necesario.
4-Gestión de Incidentes Complejos.
Liderar la respuesta ante situaciones críticas, coordinando la intervención del equipo de seguridad, las FFCCSE y, si es necesario, los servicios de emergencia.

TOMA DE DECISIONES Y RESOLUCIÓN DE PROBLEMAS.

1- Análisis Crítico.
Desarrollar la habilidad de analizar situaciones complejas, identificar los factores clave de riesgo y las posibles soluciones, considerando las implicaciones legales y éticas de cada decisión.

2- Proactividad.
Anticiparse a posibles amenazas en lugar de solo reaccionar. Esto puede implicar monitoreo de redes sociales del agresor (dentro del marco legal), inteligencia sobre su paradero, etc.

3- Resiliencia y Gestión del Estrés.
Trabajar en este ámbito es emocionalmente exigente. El profesional debe desarrollar mecanismos para gestionar el propio estrés y mantener la objetividad y la profesionalidad.

ELABORACIÓN Y PRESENTACIÓN DE INFORMES.

1- Informes Técnicos y Operativos. 
Redactar documentos claros, concisos y objetivos sobre la evaluación de riesgos, los planes de protección implementados, los incidentes ocurridos y las recomendaciones de mejora. Estos informes pueden ser utilizados por la dirección de la empresa, las FFCCSE o incluso como prueba en procesos judiciales.

2- Comunicación Estratégica.
Presentar información de manera efectiva a diferentes audiencias (dirección de la empresa, FFCCSE, incluso a la propia víctima si es apropiado), adaptando el lenguaje y el nivel de detalle.

FORMACIÓN CONTINUA Y  ADAPTACIÓN 

El especialista debe ser un promotor de la actualización constante. La normativa puede cambiar, nuevas amenazas pueden surgir (ej. ciberacoso), y nuevas tecnologías de protección pueden aparecer. La voluntad de seguir aprendiendo y adaptándose es crucial para mantener la eficacia del servicio.
Ha de tener la capacidad para innovar y proponer nuevas soluciones o mejoras en los procedimientos de seguridad.
En conjunto, el curso de especialización dota al personal de seguridad privada de una capacitación multifacética. No solo son "protectores", sino que se convierten en agentes clave en la red de apoyo a víctimas de violencia de género, con una profunda comprensión del marco legal, habilidades operativas avanzadas, una sensibilidad social necesaria y la capacidad de asumir responsabilidades de liderazgo y gestión en un ámbito tan crítico y delicado. Este es un servicio de valor incalculable que contribuye directamente a la seguridad y la dignidad de las personas más vulnerables.

Para finalizar toda esta exposición vamos a dar cuenta de los datos extraídos en los cinco años sobre violencia de género en España. 

Datos más relevantes sobre violencia de género en España en los últimos cinco años, basados en las estadísticas oficiales (principalmente del Instituto Nacional de Estadística - INE, Consejo General del Poder Judicial - CGPJ, y Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género).
Es importante señalar que los datos de 2024 son a menudo provisionales o anuales, y para 2025 aún son parciales. Consideraremos el periodo 2020-2024 para tener una visión de los "últimos cinco años" completos o casi completos.

DATOS CLAVE DE VIOLENCIA DE GÉNERO EN ESPAÑA (2020-2024).

La violencia de género es una lacra persistente en España, con una monitorización continua de diversas variables que reflejan su magnitud.
1. Víctimas Mortales (Asesinatos Machistas)
Las cifras de feminicidios son el indicador más dramático de la violencia de género.

●Desde 2003: Desde que se iniciaron los registros oficiales en 2003, más de 1.300 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España.
Últimos cinco años (2020-2024).
   2020: 46 mujeres asesinadas.
   2021: 48 mujeres asesinadas.
   2022: 49 mujeres asesinadas.
   2023: 58 mujeres asesinadas (cifra que supuso un repunte significativo).
   2024: 47 mujeres asesinadas (cifra que marcó el menor número de asesinatos desde 2003, a pesar de seguir siendo inaceptable).

MENORES VÍCTIMAS MORTALES (VIOLENCIA VICARIA).

La violencia vicaria es la violencia ejercida contra los hijos para dañar a la madre.
Desde 2013, cuando se inició el recuento, 57 menores han sido asesinados por violencia vicaria.
Solo en 2024, 10 menores quedaron huérfanos a causa de la violencia de género. En 2023, la cifra fue de 48 menores huérfanos.

DENUNCIAS POR VIOLENCIA DE GÉNERO 

El número de denuncias es un indicador del conocimiento de la situación por parte de las autoridades y de la decisión de las víctimas de dar el paso.

●Evolución General.
Los juzgados españoles reciben una media anual de más de 150.000 denuncias por violencia de género.

Periodo 2020-2024 (Datos del INE para víctimas):
2020: 29.215 mujeres víctimas de violencia de género (año de la pandemia, con posibles factores que influyeron en la interposición de denuncias).
   2021: 30.141 mujeres víctimas.
   2022: 32.644 mujeres víctimas.
   2023: 36.582 mujeres víctimas (aumento significativo del 12,1% respecto a 2022).
   2024: 34.684 mujeres víctimas (disminución del 5,2% respecto a 2023).

●Denuncias presentadas en juzgados (CGPJ):
En 2022, se registraron 182.078 denuncias, el año con más denuncias desde el inicio de las estadísticas.
En 2023, hubo 194.658 mujeres víctimas registradas (533 mujeres cada día), lo que supone un aumento del 10% respecto al año anterior.
En 2024, la media diaria de denuncias fue de 544, con una ligera disminución del 0,09% respecto al año anterior. En el segundo trimestre de 2024, las denuncias subieron un 4,79% respecto al mismo periodo del año anterior.

ÓRDENES DE PROTECCIÓN Y MEDIDAS CAUTELARES 

Estas medidas son fundamentales para la seguridad de las víctimas una vez que se ha iniciado un proceso judicial.

●Solicitudes y Concesiones.
En 2023, se solicitaron 50.806 órdenes de protección en los órganos judiciales, de las cuales se acordaron 35.551 (un 69,97% de las solicitadas). Hubo un aumento del 8,24% en órdenes concedidas respecto a 2022.
En 2024, se solicitaron 49.268 órdenes de protección, un 3% menos que en 2023. Se acordaron 33.247 (el 67,48% de las solicitadas).

●Medidas Cautelares Dictadas:
En 2023, se dictaron 109.383 medidas cautelares en asuntos de violencia de género, un 12,1% más que el año anterior. El 74,4% fueron de carácter penal (alejamiento, prohibición de comunicación) y el 25,6% de carácter civil (uso de vivienda, custodia de hijos).

SENTENCIAS Y CONDENAS 

●Sentencias Firmes.
En 2024, se registraron 39.056 condenas firmes por violencia de género.
El mayor porcentaje de condenas a maltratadores se produce en los juzgados de violencia sobre la mujer (más del 90%).
En la mayoría de los casos (cerca del 75%), la sentencia firme se dictó en menos de un año.

SISTEMA VIOGÉN Y DISPOSITIVOS DE PROTECCIÓN.

El Sistema de Seguimiento Integral en los casos de Violencia de Género (VioGén) es una herramienta clave para la evaluación y gestión del riesgo.

●Casos Activos y Riesgo.
El sistema clasifica los casos en función del riesgo valorado (bajo, medio, alto, extremo).

●Dispositivos Activos.
El número de dispositivos de control (como las pulseras telemáticas) ha crecido significativamente. En los últimos 7 años (2017-2024), se cuadruplicaron, alcanzando los 4.595 dispositivos activos.

LLAMADAS AL 016.

El 016 es el servicio telefónico de información y asesoramiento para víctimas de violencia de género, disponible las 24 horas y sin dejar rastro en la factura.
Las llamadas al 016 se mantienen como un indicador importante de la demanda de ayuda. Durante la pandemia, se observó un aumento en el número de llamadas, reflejando una mayor necesidad de apoyo ante el confinamiento.

Si bien ha habido años con ligeras disminuciones en algunos indicadores (como el número de víctimas en 2024), la tendencia general en los últimos años ha sido de un número elevado y constante de denuncias y víctimas. El repunte en 2023 en el número de víctimas mortales fue una preocupación.
El aumento en denuncias y el mantenimiento de las solicitudes de órdenes de protección sugieren una mayor concienciación social y un mayor empoderamiento de las víctimas para denunciar, aunque todavía existe un porcentaje considerable que no lo hace.
La cifra de menores asesinados o huérfanos por violencia de género sigue siendo una realidad muy dolorosa y un foco de preocupación creciente.

La efectividad de las medidas de protección depende en gran medida de la coordinación entre las FFCCSE, los juzgados, los servicios sociales y de asistencia, y también, de manera complementaria, con el sector de la seguridad privada.
Estos datos reflejan la complejidad y la persistencia de la violencia de género en España, subrayando la necesidad de mantener y fortalecer todas las medidas de prevención, protección y asistencia.


La seguridad privada no es un sustituto de la seguridad pública, sino un aliado estratégico y crucial en la protección de las víctimas de violencia de género. Su capacidad para ofrecer una protección personalizada, su rol en la detección temprana y su potencial para coordinarse con las autoridades hacen de su participación un elemento de gran valor añadido en la compleja y vital lucha contra la violencia machista en España.

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