YUDO VERBAL.HERRAMIENTA FUNDAMENTAL DEL PROFESIONAL DE SEGURIDAD.

EL YUDO VERBAL COMO HERRAMIENTA FUNDAMENTAL DEL PROFESIONAL DE SEGURIDAD.EL ARTE DE LA PERSUASIÓN EN LA INTERVENCIÓN TÁCTICA

Desde los albores de la civilización, la negociación y la persuasión han sido pilares fundamentales en la resolución de conflictos. Figuras como Aristóteles y Santo Tomás de Aquino ya reflexionaban sobre la ética y la retórica como herramientas para influir en el entendimiento y la voluntad humana, sentando las bases de lo que hoy conocemos como la capacidad de influir en los demás sin necesidad de recurrir a la fuerza. En el ámbito de la seguridad privada, este legado filosófico se ha transformado en una disciplina táctica y vital: el Yudo Verbal. Este sistema, lejos de ser una simple técnica de comunicación, es un protocolo de actuación completo y estructurado que busca la resolución de un conflicto con el mínimo desgaste y la máxima efectividad. Abordaremos en profundidad este método, centrándonos en su aplicación en el entorno táctico, de la mano de expertos como los de la Fundación Defensa Verbal Institute, un referente en España en la capacitación de profesionales de la seguridad.
LA PIRÁMIDE DE LA INTERVENCIÓN. DE LA PRESENCIA A LOS MEDIOS DE FUERZA.

El Yudo Verbal se articula a través de una pirámide de actuación, una estructura jerárquica que guía al profesional de la seguridad en la toma de decisiones, comenzando por el nivel de confrontación más bajo y escalando solo cuando es estrictamente necesario.

BASE DE LA PIRÁMIDE. LA PRESENCIA PROFESIONAL. 

El primer y más importante escalón no es una técnica, sino una actitud. La presencia profesional es la primera herramienta de disuasión y persuasión. Implica una apariencia impecable, una postura segura pero no amenazante, y la aproximación al problema en binomio (dos profesionales). La forma en que nos presentamos, cómo nos aproximamos a una situación de conflicto, es la primera señal que percibe el individuo y puede determinar el curso de la interacción. Es el plan A, donde el profesional de seguridad utiliza su mera presencia como una declaración de autoridad legítima, pero no de confrontación.

SEGUNDO ESCALÓN.
COMUNICACIÓN TÁCTICA, DEFENSA VERBAL Y PERSUASIÓN. 

Si la presencia no es suficiente, la comunicación entra en juego. Esta fase es el verdadero corazón del Yudo Verbal y constituye el segundo pilar del Plan A. Se trata de utilizar el lenguaje de forma estratégica para calmar, persuadir y dirigir la situación. Aquí es donde se aplican técnicas de desescalada, escucha activa y parafraseo para influir en el individuo agitado y llevarlo hacia una resolución pacífica. Este escalón se sustenta en el principio de que la palabra es la herramienta menos lesiva y, por lo tanto, siempre debe ser el primer recurso.

TERCER ESCALÓN. 
LAS MANOS VACÍAS. 

La persuasión no ha funcionado y el conflicto escala. Este escalón marca el inicio del Plan B, donde se considera la utilización de la fuerza. Aquí, la actuación debe regirse por la congruencia y la proporcionalidad. La proporcionalidad implica que la intensidad de la actuación debe ser adecuada a la amenaza. Antes de recurrir a cualquier medio de fuerza, el profesional debe valorar si la amenaza justifica una intervención de contacto físico. Esta es la fase de "manos vacías", donde se emplean técnicas de inmovilización no lesivas y controles de seguridad para neutralizar la agresión sin causar daño innecesario.

CUARTO ESCALÓN.
MEDIOS DE LETALIDAD REDUCIDA. 

Si el uso de las manos vacías no es suficiente para neutralizar la agresión o si la amenaza se eleva de nivel, se pasa a utilizar los medios de letalidad reducida (porras, sprays de defensa, etc.). La elección del medio debe ser siempre la menos lesiva posible, priorizando la seguridad de todas las partes. La activación de este escalón depende de una valoración de oportunidad y necesidad in situ.

QUINTO Y ÚLTIMO ESCALÓN. MEDIOS LETALES. 

Este es el último recurso y solo debe utilizarse cuando la vida del profesional o de terceros corre un peligro inminente y grave. El uso de medios letales está reservado para las situaciones más extremas y su aplicación debe ser justificada bajo los principios de la legítima defensa.

PERSUADIR ES CONOCER E INFLUIR EN EL CEREBRO PROPIO Y AJENO. LA BASE PSICOLÓGICA DE LA INTERVENCIÓN.

La persuasión en el ámbito táctico es mucho más que convencer a alguien; es una herramienta para eliminar incertidumbres y tomar decisiones críticas, y su eficacia radica en la comprensión de la psicología humana. Este punto se desglosa en dos áreas fundamentales: la gestión del propio estado mental y la influencia sobre el del interlocutor.

•Conocer e influir en el cerebro propio. Antes de intentar calmar a otra persona, el profesional debe ser capaz de controlar su propio estado emocional. En una situación de tensión, el cerebro humano activa la respuesta de "lucha, huida o parálisis", liberando adrenalina y cortisol que pueden nublar el juicio. El conocimiento del "cerebro propio" implica una formación en regulación emocional y control del estrés. Mantener la calma, una postura no confrontacional y un tono de voz bajo no es solo una técnica, sino una manifestación de la capacidad del profesional para gestionar su propia respuesta biológica al peligro. Este autocontrol es el que permite que el profesional se mantenga en el Plan A de la persuasión, evitando la escalada de la situación por una reacción impulsiva.

•Conocer e influir en el cerebro ajeno.
La mayoría de las intervenciones verbales se realizan con personas que están operando desde el cerebro emocional, no desde el racional. Un individuo agitado o bajo los efectos de sustancias se encuentra en un estado de alta activación, y las palabras no son procesadas de la misma manera. El Yudo Verbal enseña a reconocer este estado y a utilizar técnicas para eludir la respuesta emocional y reactivar el pensamiento racional. Esto se logra a través de:

•Empatía táctica.
No es simpatía, sino el reconocimiento de los sentimientos del otro para validar su estado emocional. Frases como "Entiendo que te sientas frustrado" demuestran que el profesional está escuchando y no está ahí para juzgar.

•Escucha activa y paráfrasis.Estas técnicas son clave para demostrar respeto y para "romper" el ciclo de la agitación. Al parafrasear lo que el individuo ha dicho, se le obliga a escucharse a sí mismo, lo que puede ayudar a reducir la activación emocional.

ACTUAR O NO ACTUAR.
ELIMINANDO INCERTIDUMBRES.

Antes de cualquier intervención, el profesional debe plantearse una pregunta fundamental: ¿Actúo o no actúo? Para responder a esto, se debe valorar la oportunidad y necesidad de la intervención. La oportunidad se refiere al momento adecuado para intervenir, minimizando riesgos. La necesidad se refiere a si la intervención es indispensable para proteger el servicio, a uno mismo o a terceros.

LA REGLA SAFER. UN MARCO DE DECISIÓN TÁCTICA.

Para ayudar a tomar esta decisión en milisegundos, el Yudo Verbal propone el acrónimo SAFER, un conjunto de indicadores claros que, si se cumplen, justifican la intervención y eliminan la parálisis por la incertidumbre. Cada letra representa una situación que requiere una acción inmediata:

SAFER.

S - SERVICIO.
El profesional debe actuar si la misión o el servicio que le ha sido encomendado se ve comprometido o puesto en riesgo de manera inminente. Por ejemplo, si un individuo intenta acceder a una zona restringida crítica o pone en peligro la integridad de un bien que debe protegerse, la intervención es necesaria para salvaguardar la función principal del servicio.

A - AGRESIÓN O ATAQUE FÍSICO.
Esta es una de las razones más evidentes para actuar. Si el profesional o un tercero se enfrenta a una agresión o a un ataque físico inminente, la intervención es obligatoria. No se trata de esperar a recibir el golpe, sino de reaccionar ante una amenaza física creíble.

F - FUGA FÍSICA O MENTAL.
La fuga física ocurre cuando el individuo intenta escapar, lo que podría poner en riesgo la situación (por ejemplo, si porta objetos robados o peligrosos). La "fuga mental" se refiere a un estado en el que el individuo está desconectado de la realidad, no responde a la desescalada verbal y puede actuar de forma impredecible. En ambos casos, la incapacidad de controlar la situación de forma verbal hace que la intervención física sea necesaria.

E - EXCESIVA REPETICIÓN.
Si el individuo repite un comportamiento que pone en peligro a otros o interfiere con el servicio a pesar de las advertencias verbales claras y repetidas, la intervención se justifica. Por ejemplo, si se le advierte repetidamente que no cruce una línea de seguridad y lo sigue intentando de forma insistente, se debe actuar para detener ese patrón de comportamiento.

R - REVISIÓN DE PRIORIDADES.
Este es el indicador más situacional. Ocurre cuando el contexto de la intervención cambia radicalmente, obligando a revisar las prioridades. Por ejemplo, si durante una desescalada verbal pacífica se detecta un objeto peligroso que el individuo esconde, la prioridad cambia de la comunicación a la seguridad, justificando una intervención inmediata.

•LA LEY DE REGULACIÓN DE LA FUERZA 2/86 Y LA EXIMENTE DEL Art. 20.7. 

La aplicación de la fuerza en España está regulada y debe ser proporcional. La Ley Orgánica 2/86 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, aunque pensada para el ámbito público, establece principios que son de obligado cumplimiento para la seguridad privada. El Artículo 20.7 del Código Penal ofrece una eximente de responsabilidad a quien actúe en el cumplimiento de un deber o en el ejercicio legítimo de un derecho, lo que puede aplicarse a una intervención de seguridad, siempre que se respete la proporcionalidad y la necesidad. El profesional debe ser consciente de que, en un juicio, no solo se valorará si actuó, sino cómo actuó y los medios que utilizó.

HABILIDADES DE INTERVENCIÓN TÁCTICA Y EL PODER DE LA PERSUASIÓN.

Una intervención táctica va más allá del uso de la fuerza. Implica un control del entorno y una estrategia de comunicación.

•Foco de peligro, Área de responsabilidad y Área de atención.
En una intervención, el profesional debe gestionar estos tres conceptos: el foco de peligro es el individuo o la amenaza principal. El área de responsabilidad es el espacio físico que el profesional debe proteger. El área de atención es el entorno más amplio, donde pueden surgir nuevas amenazas. Una buena táctica implica la gestión simultánea de estos tres puntos.

•Identificación del problema y estrategia de negociación.
La primera fase de cualquier negociación es la identificación del problema para entender la situación. A partir de ahí, se determina el tipo de negociación, el entorno y la audiencia, lo que permite desarrollar una estrategia adecuada.

•Persuasión a través de la escucha activa y la paráfrasis.
La persuasión no se basa en hablar, sino en escuchar. La escucha activa implica prestar atención completa a lo que el individuo está diciendo. La paráfrasis es repetir lo que ha dicho el individuo con nuestras propias palabras ("Entonces, si te he entendido bien, lo que te preocupa es..."). Esto demuestra empatía, reduce la hostilidad y permite al profesional confirmar que ha entendido el problema.
Conclusión: La clave está en una óptima comunicación
Como bien resume Antonio Coque, licenciado en Derecho y miembro de la Guardia Civil desde 1982, un referente en esta materia y formador de la Fundación Defensa Verbal Institute;

"La efectividad de estas estrategias y cómo se ponen en práctica a través de un método es la que ha conseguido ser tan valorada entre un amplio abanico de personas y sectores profesionales".

"Si no sabes comunicar estarás mal informado y no podrás liderar ni persuadir con eficacia".

El desarrollo de estas habilidades son siempre útiles en momentos de bonanza, e imprescindible en momentos difíciles. Puede ser la diferencia entre el éxito en un encuentro profesional o el fracaso. La clave está en una óptima comunicación. En obtener los máximos resultados con el mínimo desgaste".
El Yudo Verbal no es solo un conjunto de técnicas, es una filosofía de actuación que aboga por la profesionalidad y la excelencia. Se trata de una disciplina que busca la supervivencia (tanto física como profesional) y, tras ella, el éxito en la misión. Al formarnos en estos protocolos, como los que imparte Antonio Coque, los profesionales de la seguridad privada nos equipamos con las herramientas más poderosas: el conocimiento, la comunicación y la conciencia táctica, que nos permiten afrontar cualquier situación con la máxima eficiencia y el mínimo riesgo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

LA DOTACIÓN DEL VIGILANTE DE SEGURIDAD EN ESPAÑA: ANÁLISIS CRÍTICO DE LA EQUIPACIÓN Y LA NORMATIVA VIGENTE.

LA JAURÍA,"MUDUS OPERANDI DE LA MUCHEDUMBRE ENAJENADA"

DETENCIÓN, ENGRILLETAMIENTO Y PROTOCOLOS DE ACTUACIÓN